jueves, 16 de junio de 2011

Este finde me tocan los niños

Bueno, realmente es el que viene, pero ya llevo varios días dándole vueltas a cómo me voy a organizar, que comiditas les voy a hacer y a dónde les voy a llevar. Porque no es que esté separada ni divorciada (que también podría ser), sino que otra maruja y yo hemos ideado el sistema perfecto para poder disfrutar de la vida ¡de nuevo! aunque sea sólo por unas pocas horas.
Y no puede ser más sencillo: de vez en cuando, nos intercambiamos a los peques. Es decir, un fin de semana yo me quedo con los suyos y otro se queda ella con las mías. Un chollazo.
El tema surgió casi por casualidad. En navidades, yo me había cogido unos días para "cubrir" las vacaciones del cole y estaba con las peques en casa. La otra maruja estresada y su marido trabajaban y les dije que se trajeran a los niños, y para no hacerlos madrugar, que se quedaran a dormir el día anterior. Tengo que reconocer que, después de colgar el teléfono y organizar cómo lo íbamos a hacer, me entró el pánico ¡si no puedo con dos que va a ser de mi con cuatro, me voy a morir! Pero, sorpresa, se portaron de lujo: no dieron nada de guerra, estuvieron jugando todo el tiempo, comieron de maravilla... Parecía que no eran nuestros monstruos de siempre.
Poco después ocurrió al revés: fin de semana y yo con trabajo a tope. Hablamos y me dice que le lleve a las peques a jugar con los suyos, para que me cundiera más y no estuviera tan agobiada con ellas en casa encerradas. Se las llevé y hubo una primera innovación: V y yo salimos a cenar. Al restaurante de al lado, cierto, pero fue un descubrimiento, nos lo pasamos genial.
Poco a poco hemos ido más allá: dos noches en lugar de una, todo el fin de semana, desde el viernes a primera hora de la tarde hasta el domingo a última hora... ´
La última vez que me tocó estar libre fue la bomba: cenita romántica, concierto de Juan Perro, copas hasta altas horas de la madrugada (bueno, las 2, ya no tengo el cuerpo para más...) Y ahora le toca a ella disfrutar de la vida ¡y la verdad es que me hace mogollón de ilusión !!!!!!!

miércoles, 1 de junio de 2011

Mi héroe ya no me salva

Esta mañana, como siempre, estaba en el baño esperando a que se calentara el agua para ducharme mientras las neuronas empezaban a conectarse. Por fin alguna ha decidido ponerse en marcha y he visto ¡una araña! Enorme, de esas de jardín, patuda, pero de las de patas laaaargas y finitas... Y que debía estar dormida, porque no se movía.
El grito no se ha hecho esperar, claro. Pasaban los segundos... Los minutos... Y por allí no aparecía nadie, mientras yo seguía mirando fijamente al bicho. Claro, al rato ya he llamado ¡VVVVVV.....!!!!
Aparece mi maridín y le digo ¡una araña! y me suelta ¡ah, por eso gritabas!
Tócate los pies, me he quedado muerta matá ¡me oye gritar a las 7 de la mañana y se queda tan pancho! Qué tiempos aquellos cuando venía corriendo al menor gritito...
Estaba tan flipada que ni siquiera le he dicho nada cuando se ha liado a zapatillazos con el pobre bicho (por mucho miedo que me den, prefiero que las coja por una patita y la tire por la ventana pero que no la mate) y la ha tirado sin ceremonias por la taza.
Esto me ha recordado otro accidente arácnido de hace un par de veranos, cuando otra maruja estresada y yo habíamos alquilado un chalé a medias para pasar las vacaciones en la playa con toda la tropa.
Una mañana, mientras se preparaba el café, me puse a recoger la ropa que teníamos tendidas en el porche de la cocina y ¡horror! al sacudir una toalla, me saltó encima otra araña y se me metió dentro de la camiseta-pijama.
Los alaridos se oían en la playa; no dejaba de pegar botes por todo el jardín como una loca, mientras me daba manotazos y me sacudía la ropa. Y los demás, al borde de la apoplegía riéndose como condenados, mi querido marido el primero ¡les faltó grabarlo en vídeo!!!