martes, 8 de noviembre de 2011

LLEGA LA NAVIDAD, TRALARÁ...

Increíble pero cierto: después de cinco meses sin entrar en el blog, aquí estoy de nuevo. No ha sido por falta de ganas, ha sido por falta de tiempo, pero esa es otra historia...
He decidido volver a darle a la tecla porque llega una de las épocas preferidas de las Marujas Estresadas: La Navidad. Sí, qué maravillosas semanas tenemos por delante: dejarte medio sueldo comprando comida el doble o el triple de cara de lo habitual para organizar esas fantásticas comidas y cenas de familia en las que no plantas el culo en la silla durante toda la noche, hueles a cordero asado que no hay quien te soporte, no pruebas bocado y tienes que ponerte el sonriplus como si fueras el Jocker de Batman porque ¡es Navidad!!!!
Por supuesto, también vamos a poder disfrutar de uno de nuestros pasatiempos favoritos: ir de compras. A comprar el regalo de los niños que ¡qué casualidad! está agotado en las veintisiete jugueterías que te pateas; a buscar el detallito para la suegra; otro para la cuñada (maldita la gracia de dejarte en ella el poco dinero que te queda...) y algo para el maromo, claro ¿Algo para ti...? Nooooooo, que no llega el presupuesto, a ver si el año que viene...
Y, mejor aún, compartiendo la experiencia con otros cientos de marujas con las mismas ganas que tu de estar ahí. Pisotones sin piedad; empujones por todas partes, que se te quedan los riñones al jerez, perfectos para ponerlos de cenar en nochebuena... Por no hablar de ese calor humano que te rodea, que parece que en vez de en un centro comercial estás en el metro en hora punta, todo abarrotado de gente peleándose por coger lo mismo que tu y aguantando colas kilométricas... ¡que alegría para el cuerpo!!!!!
Pues eso, que realmente empiezo a sentirme como

jueves, 16 de junio de 2011

Este finde me tocan los niños

Bueno, realmente es el que viene, pero ya llevo varios días dándole vueltas a cómo me voy a organizar, que comiditas les voy a hacer y a dónde les voy a llevar. Porque no es que esté separada ni divorciada (que también podría ser), sino que otra maruja y yo hemos ideado el sistema perfecto para poder disfrutar de la vida ¡de nuevo! aunque sea sólo por unas pocas horas.
Y no puede ser más sencillo: de vez en cuando, nos intercambiamos a los peques. Es decir, un fin de semana yo me quedo con los suyos y otro se queda ella con las mías. Un chollazo.
El tema surgió casi por casualidad. En navidades, yo me había cogido unos días para "cubrir" las vacaciones del cole y estaba con las peques en casa. La otra maruja estresada y su marido trabajaban y les dije que se trajeran a los niños, y para no hacerlos madrugar, que se quedaran a dormir el día anterior. Tengo que reconocer que, después de colgar el teléfono y organizar cómo lo íbamos a hacer, me entró el pánico ¡si no puedo con dos que va a ser de mi con cuatro, me voy a morir! Pero, sorpresa, se portaron de lujo: no dieron nada de guerra, estuvieron jugando todo el tiempo, comieron de maravilla... Parecía que no eran nuestros monstruos de siempre.
Poco después ocurrió al revés: fin de semana y yo con trabajo a tope. Hablamos y me dice que le lleve a las peques a jugar con los suyos, para que me cundiera más y no estuviera tan agobiada con ellas en casa encerradas. Se las llevé y hubo una primera innovación: V y yo salimos a cenar. Al restaurante de al lado, cierto, pero fue un descubrimiento, nos lo pasamos genial.
Poco a poco hemos ido más allá: dos noches en lugar de una, todo el fin de semana, desde el viernes a primera hora de la tarde hasta el domingo a última hora... ´
La última vez que me tocó estar libre fue la bomba: cenita romántica, concierto de Juan Perro, copas hasta altas horas de la madrugada (bueno, las 2, ya no tengo el cuerpo para más...) Y ahora le toca a ella disfrutar de la vida ¡y la verdad es que me hace mogollón de ilusión !!!!!!!

miércoles, 1 de junio de 2011

Mi héroe ya no me salva

Esta mañana, como siempre, estaba en el baño esperando a que se calentara el agua para ducharme mientras las neuronas empezaban a conectarse. Por fin alguna ha decidido ponerse en marcha y he visto ¡una araña! Enorme, de esas de jardín, patuda, pero de las de patas laaaargas y finitas... Y que debía estar dormida, porque no se movía.
El grito no se ha hecho esperar, claro. Pasaban los segundos... Los minutos... Y por allí no aparecía nadie, mientras yo seguía mirando fijamente al bicho. Claro, al rato ya he llamado ¡VVVVVV.....!!!!
Aparece mi maridín y le digo ¡una araña! y me suelta ¡ah, por eso gritabas!
Tócate los pies, me he quedado muerta matá ¡me oye gritar a las 7 de la mañana y se queda tan pancho! Qué tiempos aquellos cuando venía corriendo al menor gritito...
Estaba tan flipada que ni siquiera le he dicho nada cuando se ha liado a zapatillazos con el pobre bicho (por mucho miedo que me den, prefiero que las coja por una patita y la tire por la ventana pero que no la mate) y la ha tirado sin ceremonias por la taza.
Esto me ha recordado otro accidente arácnido de hace un par de veranos, cuando otra maruja estresada y yo habíamos alquilado un chalé a medias para pasar las vacaciones en la playa con toda la tropa.
Una mañana, mientras se preparaba el café, me puse a recoger la ropa que teníamos tendidas en el porche de la cocina y ¡horror! al sacudir una toalla, me saltó encima otra araña y se me metió dentro de la camiseta-pijama.
Los alaridos se oían en la playa; no dejaba de pegar botes por todo el jardín como una loca, mientras me daba manotazos y me sacudía la ropa. Y los demás, al borde de la apoplegía riéndose como condenados, mi querido marido el primero ¡les faltó grabarlo en vídeo!!!

lunes, 30 de mayo de 2011

¡Que tiempo tan feliz... la, la, la, la, lala...!




Leyendo la ultima entrada me ha venido a la cabeza una de nuestras supersupermegachachi salidas que hicimos con los niños. Los llevamos al circo y allí estábamos las dos, con nuestros respectivos y los niños viendo el espectáculo. Soporífero... Ya no es como antes que salían perritos, osos, tigres, elefantes... Hasta que al final, cuando ya casi estábamos a punto de entrar en coma, SALIO A ESCENA.... FOFITO. Madre mía, la locura desatada. "Hola D Pepito..." "Hola D Jose..." repetíamos a gritos las dos y los niños mirandonos como diciendo : "Que pena, se les ha ido la olla a las pobres". Estuvimos un buen rato cantando como posesas "Susanita tiene un ratón", "En el auto de papa" "Dale Ramon" "Pepe trae la escoba..." y Fofito haciendo bises y dejandose la piel allí. ¡Que emoción! Luego nos hicimos una foto con él y las dos más felices que un ocho. Pa lo que hemos quedao...

Que ha sido de nuestras juergas por Moncloa, los bajos de Orense y Aurrera, tomando finitos en "La Venta el Titi" y Leche de Pantera (litros y litros), con razón no me gusta la leche. En fin. Con que poquito nos conformamos. Que pringás...

viernes, 27 de mayo de 2011

Hoy es mi cumple

Y he decidido que estoy encantada con que lo sea. La verdad, soy muy petarda para estas cosas, y siempre me ha encantado que me tiren de las orejas, que me canten, que me achuchen... Las otras marujas estresadas lo saben, y las pobres hacen el esfuerzo no sólo de llamarme, sino de sacar el repertorio de canciones: desde la de los payasos de "Feliz, feliz en tu día", al típico "cumpleaños feliz" o nuevas versiones como "Ojalá que te pille un tranvía..." y similares.

Hasta hace dos años. Entonces entré en crisis, y decidí que lo de cumplir años ya no tenía maldita la gracia ¡qué narices, hay cifras que es mejor no nombrarlas...! Lo de los -taitantos tiene un punto al principio, pero luego... Por mucho que digan que los -enta son los nuevos -ta, quieras que no cuesta un poco hacerte a la idea...

Un ejemplo: uno de mis regalos de cumpleaños (bueno, realmente el único, pero ese es otro tema para otro día) fueron unas entradas para un concierto de Juan Perro. Entradas que, por cierto, tuve que comprar yo, que también es tema para otro post... Bueno, el caso es que el concierto ¡era en un teatro! En el Español, para más señas. Y el remate: en un palco. Tócate las narices. Que trauma. ¡Me sentía como las señoronas que van a ver a Raphael...!

Joder, si la última vez que le ví (prefiero no echar cuentas de los años...) fue en unas fiestas de San Isidro o similar, al aire libre, con una litrona en la mano, un cigarro en la otra, saltando como una loca y pintada como una mona. Igualita que ahora: con el tacón puesto, maquillaje discretito, el bolso en las rodillas (todo el mundo sabe que si lo dejas en el suelo se te va el dinero y no está el tema para tentar a la suerte...) cantando para dentro sin que se oyera mucho para no molestar al de al lado y aplaudiendo con corrección entre canción y canción.

Aunque debo reconocer que tiene sus ventajas: cuando dejaba de cantar bajito y me dedicaba a escucharle ¡se le oía! y no como pasa en Las Ventas o en el descampado del Vallehermoso donde plantaban la verbena de las fiestas del Carmen, que solo escuchas los berridos de la gente que te rodea y el zumzumzum de la batería que te rebota en las tripas...

¿Será que me estoy haciendo tana...? Por si acaso, he decidido esto: que me vuelve a encantar cumplir años, que estoy estupenda y que voy a disfrutar de lo que se me ponga por delante. Prueba: Me encanta decir los años que he cumplido. Se que las otras marujas me van a matar por lo que voy a hacer pero estoy dispuesta a asumir el riesgo: He cumplido 43. Uno detrás de otro. Con dos cojones (o mejor dicho, dos tetas colgonas, que se le va a hacer).

Y ya he avisado a V: para los 45, quiero una fiesta de cumpleaños sorpresa. Tiene dos años para prepararla, no se puede quejar. Eso sí, le dejo elegir: o fiestecilla o papeles del divorcio, lo que le resulte más apetecible. Y para los 50: VIAJE. Pero no uno cutre, no, uno bien lejos, bien caro y con pulserita ¡para bebérmelo tó! No sea que luego ya no me de tiempo...

domingo, 8 de mayo de 2011

Odio volar

O más bien debería decir que odio los aeropuertos. Más en concreto, los dichosos controlitos de seguridad de los viajeros. Como de vez en cuando tengo que hacer algún viaje de trabajo, me toca jugar al tetris con la maleta, porque me he puesto un reto personal: pasar los controles a la primera. Naranjas. Debo tener cara de terrorista loca, porque por una cosa o por otra, siempre me paran. Así que el día antes siempre la misma historia: a buscar el neceser transparente en el que encajar, no se como, el botecito del líquido de las lentillas, el desodorante, la colonia, la laca mini, el frasco de maquillaje... Imposible. Todo para fuera y a intentarlo de nuevo. Al final consigo encajarlo y cerrar la cremallera pero ¡sorpresa! me he olvidado un bote. Vuelta a empezar. Ya lo he apañado y cierro la maleta, increible pero cierto. ¿Qué ocurre? Que de tanto meter y sacar cosas del neceser y la maleta, raro es el día que no se me olvida algo, cuando no es el cepillo de dientes o el piene son las gafas (y como soy un topo, paso unos días muy divertidos intentando no romperme una pierna cuando me quito las lentillas en el hotel) o las medias de repuesto y luego me toca andar lavando y montando el tendedero de la forma más digna posible.
Y ya llega la hora de la verdad: a pasar por el arco. Bandeja para el abrigo, el bolso, el cinturón, el reloj, la pulserita... Otra para el portátil, que tengo que destripar y sacar todos los cables, para que no se quejen. La maleta, aparte; el billete y el DNI en la boca... Total, que acabo sepultada bajo tres o cuatro bandejas y arrastrando la maleta intentando no perder la dignidad. Llego a la cinta, lo pongo todo, paso por el aro ¡y pita! no puede ser, no llevo nada... Allá que viene la vigilante de turno, que empieza a pasarme el puñetero detector por todas partes. Y yo pita que te pitarás. A todo esto, mi maleta y las miles de bandejas, viviendo su propia vida al final de la cinta y la gente mirando con cara rara.
Ala, zapatos fuera por si acaso, vuelta a pasar por el control, vuelta a pitar, vuelta a intentar localizar mis cosas ¿alguien ha pensado que mientras estoy de un lado para otro me pueden estar robando el bolso o el ordenador...? Noooooo, ni les importa un pimiento, faltaría más. Al final me cachean delante de todo el mundo, y como no me piten los empastes, no encuentro otra explicación.
Segunda fase: a abrir el bolso o la maleta. A la ida, me importa menos, dentro de lo que cabe, pero a la vuelta me molesta un congo, porque menuda gracia me hace que todo el mundo vea mi ropa sucia. Yo creo que lo hacen para pasar el rato, porque debe ser un coñazo estar todo el rato mirando la pantallita de las narices, pero podían buscarse otro entretenimiento. ¡Pero la próxima, la paso a la primera, como que soy una maruja estresada!

lunes, 2 de mayo de 2011

HOY TOCA MAMOGRAFÍA

Hola Marujas, hoy vamos a hablar de las mamografías, uhhhhmmmm, interesante tema. ¿Os habéis preguntado, quien fue el hijo de p… que inventó este sistema?
Hace un mes, me he hecho la revisión de costumbre. Una semana antes ya estaba llorando pensando el daño, que me iban a hacer. Llegas allí y te dicen que pongas una dominga sobre la mesa, que te pongas de lado, que tuerzas la cabeza y mires hacia la puerta, con un brazo hacia arriba y con el codo torcido apoyado en una barra. - Oye, le digo, que no trabajo en un circo, no soy contorsionista. Esta postura es imposible.
Bueno, después de mil maniobras, que si el brazo, que si mira para aquí, pon el cuerpo recto, los pies en 90 grados, que no te muevas… ya ves, moverte, que graciosos, te la estiran toooodo lo que pueden. Hasta ahí más o menos es llevadero. Ahora viene lo peor... Empieza a bajar la placa, oyes el zumbido que hace, quieres huir pero como estás toda retorcida no te da tiempo, sobre todo por los pies, que los tienes en 90 grados y en ese momento te la pillan, JEJEJEJEJIJIJIJO, parece que oyes, dejándotela más plana que el papel de fumar. ¡Diossss! gritas, ¡ME ESTÁS DESTROZANDOOOOOO!.
Aguanta, aguanta un poco más, ya estamos terminando. Y tú con las lágrimas que te caen por toda la cara, el brazo con el codo puesto en una postura imposible, los mocos que se te salen, los pies en 90 grados, la cabeza torcida… y piensas: “madre mía, que todavía me queda la otra” NO PUEDO MASSS, ME VOY A DESMAYAR….. Hasta que por fin, el sádico, o la sádica, según te toque, levanta la presión y ya puedes sacar lo que queda de tu preciosa dominga, y la miras y la acunas entre tus brazos… está toda colorada y casi te llega al ombligo de todo lo que te la han aplastado. Ahora, la otra, te dicen. Sin comentarios. Cuando sales, te sientas y esperas que haya salido bien porque si no LA TIENEN QUE REPETIR. Rezas y das las gracias y besas el suelo y repartes chuches cuando te dicen que te vayas
¿Os imagináis si a los tíos les aplastasen la cola así? Seguro que ya habrían inventado otro sistema. Yo siempre he pensado que esto no tiene que ser nada bueno, pero como las mujeres lo aguantamos todo, pues hala, a joerse y… hasta la próxima.

viernes, 29 de abril de 2011

Vaya mañanita...

Hoy el día se presentaba genial: viernes, último día del curso que estoy haciendo, petardeo en clase con mis compis, echarle un vistazo a la boda por intenet, comidita todos juntos en un mesón... Demasiado bueno para ser cierto en la vida de una maruja estresada...
¿Por qué? Porque como dice la frase, "seguro que viene alguien y lo jode". Lo que ha pasado es que cuando he salido de casa, por una vez bien de tiempo para llevar a las niñas a la ruta, me encuentro con que un c... me ha aparcado en doble fina y no me dejaba salir.
Me he puesto de los nervios, claro. He subido a las peques al coche y me he puesto a pitar. Primero a toquecitos, pero a los 10 minutos, cuando empezaba a fibrilar, ya pitaba como una posesa mientras soltaba por la boca espumarajos y todos los sapos y culebras que se me pasaban por la cabeza. Ni puñetero caso.
A todo esto, sin móvil... Las ventanas han empezado a llenarse de vecinos para ver quién era la zumbada que estaba dando por saco a las 8 de la mañana. Ha bajado un alma caritativa para intentar sacarme el coche (y para que les dejara vivir, supongo) subiéndose a la acera, pero he pasado, porque ya había perdido la ruta. De todas formas, ha llamado a la policía municipal y me ha dicho que me tenía que quedar esperando a que llegaran... Joder con las ayudas, me podía haber dejado en paz...
Pero los polis han hecho el mismo caso que el tío del coche: ninguno. Otros 10 minutos esperando como una buena chica, sin pitar y procurando respirar con normalidad... Y cuando decido dejar de estar como un pasmarote en mitad de la calle y me iba con las niñas a coger el autobús, ha aparecido el susodicho ¡Me he puesto como una hidra! Vamos, la modelo perfecta para hacer un busto de Medusa. Le he dicho de todo menos bonito ¡yo creo que hasta le he acojonao! O eso, o mañana me encuentro las ruedas pinchadas, que también puede ser.
Total, lleva a las niñas al cole, vuelta a casa a recoger un poco la leonera y a pintarme el ojo (si quiero llegar a tiempo a la ruta tengo que dejar para más tarde la capa de chapa y pintura) y zumbando para el curso ¡Menudas ganas se me han quedado de bodas, de cháchara ni de ! Y encima me ha salido una espinilla...

jueves, 28 de abril de 2011

Las ocas locas

Parece que, por fin, llega el buen tiempo, y me empieza a apetecer hacer un montón de cosas: ir al Rastro, patearme el Madrid de los Austris (vamos, ir por la zona de la Plaza Mayor a tomar unas cañas), pasea por el Retiro durante la Feria del Libro, ir de tienas, hacer alguna excursión...
Ilusa. La última vez que otra de las Majuras Estresadas y yo nos atrevimos a salir por Madrid todo el día con los cuatro críos, fue una pesadilla.
Es que ir con ellos por la calle es como llevar de paseo a un grupo de ocas locas. Tal cual. Porque nuestro hijos tienen un defecto común (debe ser un gen paterno, claro): son completamente incapaces de caminar por la calle en línea recta. Y lo de mirar por donde andan, imposible. Así que van andando en círculos, cruzándose entre ellos y con todo con el que tenga la mala pata de ir en dirección contraria, propiezan... Y eso cuando no empiezan a dispersarse por la acera, y uno se queda atrás, otras se paran a ver algo apasionante que han encontrado en un alcorque, la otra simplemente se cabrea y se larga a su aire... Total, que siempre acabamos igual: una delante, marcando el paso y procurando evitar que se arrojen debajo de un coche cuando hay que cruzar (y al borde de una tortícolis de tanto mirar hacia atrás para comprobar que no falta ninguno) Y la otra cerrando el grupo, controlando que ninguno se vaya demasiado de la formación y se nos pierda. Y, las dos, a dúo: camina, mira por dónde andas, disculpe, perdón, lo siento ¡pero porqué te paras!!!!!!!
Por supuesto, lo de intentar mantener una conversación medianamente coherente es pura utopía... De todas formas, voy a ver si lío a alguna maruja para hacer otro intento ¡que ya tengo claustrofia de tanto centro comercial!

lunes, 25 de abril de 2011

El planazo

El otro día me mandó un mensaje una amiga: había quedado este viernes 29, a las 11 de la mañana, con otras amigas en un café para ver en pantalla grande ¡la boda del príncipe Guillermo!!! Y quería que me apuntara ¡Menudo planazo! La forma ideal de acabar la semana: tomando café con otras chicas, viendo la boda en pantalla grande, sin nada más que hacer durante todas las horas que se pongan por delante que comentar el vestido de esa, la pamela de la otra, el maquillaje de la de allá ¡El traje de la novia!!! Por favor, el sueño de toda maruja estresada que se precie.
Pero claro, la felicidad dura poco en la casa del pobre y tuve que volver a la realidad: tengo clase (si, voy a clase, qué pasa, y me va fenomenal, me encanta y encima me lo paso pipa...) y no puedo faltar ¡qué rabia!!!!!
Bueno, cuando la profe no me vea iré echando vistazos por internet ¡como que me la voy a perder!!!

domingo, 24 de abril de 2011

¡QUÉ ASCO DE ANUNCIOS!

Me repatean los anuncios sensibleros que nos echan por la tele a todas horas. Me refiero a los del gas, electricidad, teléfono… Con esas musiquitas moñas, esos “Somos tu compañía”, te queremos”, Madre mía, me entran ganas de vomitar y escupir a la tele. Es horroroso. Panda sinvergüenzas. Con todo el dinero que no están robando todos los meses hacen esa mierda de anuncio. ¿Para qué? ¿Para llegar a tu corazón? A mi me llegan al estómago, se me revuelven las bilis y me entra cagalela. Por favor, ya que me robas, hazlo con gracia….

LA BUENA VIDA

Ayer quedamos las marujas para tomar unas cañitas y hablar de nuestro tema favorito. Poner verde a los hombres. No os creáis que estábamos solas, NOOOOO, teníamos a nuestros maridos delante, pero es que hemos llegado a un punto de nuestra vida que nos lo sopla todo. Con 42 años, creemos que ha llegado el momento de decir lo que nos salga de las narices. Con dos hijos cada una, entre 7 y 17 años (tela marinera) una casa que siempre está llena de mierda, por mucho que limpies, el trabajo, las comidas, las cenas, los deberes, la compra, la ropa…. En fin, que llegamos a la conclusión que si se nos ponía delante un viejo con pasta, con mucha pasta, le echábamos un polvo, tan tranquilamente. Sin remordimientos de conciencia.
A nuestros maridos se les salían los ojos de las órbitas. Serán putas, pensarían. Sí, sí, putas. Un polvete en un yate, en Puerto Banús, tomándote un mojito y dándote la brisa en la cara, tomando caviar con un buen cava, joyas, vestiditos , un buen coche, levantarte a hora que te dé la gana, no tener que preocuparte por los deberes, pensar sólo en tu chocho… Por Dios, no me lo puedo ni imaginar.
Pues yo no me veo con una vieja, decía mi marido. ¿Por qué será?

sábado, 23 de abril de 2011

Hoy me pongo a dieta

Hola, marujas. Os contaré que el otro día quedé con Raquel, la maruja creadora del blog. Pues bien, ha hecho un régimen y se ha quedado superbien. Ha perdido nada más y nada menos que 13 kilos. No os asustéis. Está todo controlado. El caso es que me dice: DIANA TENGO UN MONTÓN DE PANTALONES DE CUANDO ESTABA GORDA. MAÑANA TE LOS LLEVO. Le di un tímido gracias. Me los llevó, como 12 o 14 pares. Me los dejó en el salón en un par de bolsas, junto con una crema anticelulítica (será desgraciada). Pero como es tu amiga, pues hala, donde hay confianza.... Se marchó y allí me quedé yo con las bolsas y mi pena. ¿Me los pruebo? No, todavía no. Me voy a poner a régimen, si ella puede yo también. Dejaré los pantalones en el salón como prueba de fe. Me paso la tarde sin comer ni una galleta, ni chocolate, ni pan. Solo un huevo revuelto con un trozo de queso de Burgos. Me llama mi madre ¿Qué haces, hija? Pues ya ves, la contesto. ESTOY A DIETA, MAMÁ. ¿Tú a dieta? Qué barbaridad, pero si tu no estás gorda, ya sabes que en casa todas somos de hueso ancho. ME DA IGUAL, ME QUIERO QUEDAR COMO RAQUEL... Vale hija, pero como caigas enferma... Para mi madre estar delgado es sinónimo de enfermedad. "Donde está la gordura, está la hermosura", me dice. Qué maja. Voy al salón, veo otra vez los dichosos pantalones y me digo, Hala,a probárselos, se fuerte. Me llevo un par al baño, con las piernas temblonas me los empiezo a poner y..... ME QUEDAN GRANDES.... No mucho, pero grandes al fin y al cabo. Mañana la llamo. Pero antes de llamarla, me llama mi madre y me dice: "Hija, no hagas nada de comida, ya te lleva tu padre un buen cocido, con su panceta y su chorizo, su patata... SERÁ CABRONA. En fin, de momento me guardo los pantalones, por si acaso...


La cocacola, sin hielo, por favor

Con esta maravilla de Semana Santa que nos está haciendo, ayer mi maridín, mis peques y yo sucumbimos a uno de los recursos más socorridos de las familias con niños: ir al centro comercial, una juerga loca, vamos. La idea era jugar una partida de bolos y tomar algo, pero había tal cola en la bolera que los planes se quedaron en la mitad.
Así que nos fuimos a estrenar un nuevo restaurante que habían abierto, monísimo, en plan hamburguesería americana de los años 50, con los asientos corridos, las batidoras, las camareras vestidas con batitas rosas... Igualito que ese donde iban a pasar la tarde John Travolta y Olivia Newton-John en Grease.
Total, que nos pedimos nuestras hamburguesas, perritos y, de postre para las peques, un batido. Genial. Pues no, porque lo trajeron todo junto ¿y quién es capaz de convencer a dos crías de que se tomen un perrito caliente antes del batido de chocolate blanco y no al revés? Misión imposible. Bueno, pues nada, se trata de disfrutar, así que que se lo tomen como quieran, por una vez...
Pero lo malo no fue eso, sino que pedimos un par de cocacolas y ¡menudo timo! Nos traen un vaso minúsculo, rebosante de hielo, con unas gotas de cocacola dentro que debían ser para dar color, otro sentido no tenían. En un sorbo, ya no quedaba ni rastro de cocacola, tan sólo aguachirri de los hielos que se derretían.
El remate: cada dos por tres aparecía una camarera a preguntar si se podía llevar los platos, los vasos, las servilletas ¡menos mal que no era un restaurante de comida rápida ni había gente esperando! Vamos, que nos ventilaron en menos de media hora ¡menudo estrés! Imagino que volveremos, pero para la próxima no me pillan: iré pidiendo las cosas de una en una, a ver si así puedo comer sin que me quiten el plato de las manos ¡y la cocacola, sin hielo, por favor!

Los pelos como escarpias

Si, así es como los tengo: casi puedo hacer trenzas con ellos. Me refiero a los de las piernas, claro, que los de la cabeza para qué mirarlos, un puro desastre... Se que tengo que depilarme ya de una vez porque en este plan voy a destrozar todas las medias al intentar ponérmelas ¡pero si es que rasco más que mi marido!!! No hago más que acordarme de una amiga, que a poco que se descuidara parecía Macario ¡menos mal que soy medio rubia! O eso me creo yo porque los pelos de las piernas no distinguen colores y son cada vez más negros! La cosa está en intentar sacar tiempo ¿entre lavadora y tendedero, o mientras las fieras meriendan...? Pero es que en ese rato tenía que ponerme a pasar el mocho, que esta semana no viene la asistenta y las pelusas empiezan a parecerse a las hierbas esas del Diablo que salen en las películas del oeste...
Que, por cierto, si tuviéramos que hacer todo lo que se supone que debemos para estar más o menos presentables ¿cuándo podríamos salir del baño...? Para dormir y poco más: ducha, lávate el pelo, mascarilla, acondicionador... más de un cuarto de hora. Luego que si crema hidratante, la anticelulítica, la reafirmante, la de los pies y la de las tetas, se te ha ido otra media hora. Empieza con la cara, la crema, el contorno de ojos, el maquillaje (y eso que ya teng una velocidad endiablada para ponerme todas las capas de colorinchis que necesito para estar algo visible...) Y, por la noche, vuelta a empezar... Un despropósito. Bueno, os dejo que voy a darle un rato a la epilady...

La misteriosa línea recta

Buenos días marujas, ¿Que tal os va la vida? Os contaré algo que me tiene muy, pero que muy preocupada, ¿Los tíos saben qué es una linea recta? Lo digo porque esta mañana, cuando me he levantado, mi marido, F, se ha puesto a hacer la cama. Mientras, yo estaba pensando qué hacerles a las fieras de comer. En dos segundos la cama estaba hecha, según el, claro. Si las sabanas son rectangulares ¿Cómo es que por un lado arrastran y por el otro no hay sabana, se la ha tragado el colchón...? Y estirarlas... ¿para qué, si nos vamos a acostar por la noche, que mas da? La almohada la pone de cualquier forma. El pijama debajo hecho un rollo. Por Dios... F. LE GRITO. ¡ESTA CAMA PARECE UN ECHADERO DE BURROS! ES UNA MIERDA ¿Mierda? , dice, pues que sepas que yo en la mili era el número uno haciendo camas. Sin comentarios...

Del amor al odio

El sábado quedamos las marujas estresadas con una amiga nuestra de la infancia, soltera, sin hijos, con un buen curro, QUE ASCO ME DA. Es buena tía, pero claro cuando se pone a hablar de los viajes que se hace, de la ultima peli de estreno que ha visto y de que se ha pasado la mañana leyendo el periódico tranquilamente con su cafelito y sus galletitas, oye, chica que se me sube un yo que se por el cuerpo y que hasta fiebre me da. ¿cuanto hace que no veo yo algo que no sea BOB ESPONJA? Y leer... Bueno, entre la mierda de conocimiento del medio (Cono) para que nos entendamos, lengua, los dibujitos de plástica, Dios, estoy hecha una artista, MATEMATICAS, INGLES, RELIGION y no se cuantas cosas mas, DE DONDE SACO EL TIEMPO PARA LEER. Lo único que leo son las indicaciones de los champús cuando voy al baño, si me da tiempo. Por no decir los
pelos que tengo en las piernas... Y claro, llegas tu, hecha una cerda y ves a tu amiga tan tranquila y te dice.... QUE MALA CARA TIENES, deberías descansar... No sabes si reirte o darle de tortas. Te ríes, porque es tu amiga y la quieres, aunque la odies a veces. ¿Que culpa tiene ella?

¿Por qué la gente es tan cerda...?

Te levantas por la mañana, te duchas, te tomas el cafe y te arreglas un poco el ojo para ir a trabajar. Levantas a los niños, ya estas con el ¡VAMOS! A vestirse, a desayunar, a peinarse, a lavarse los dientes, sales de casa como las locas. Ya llegas tarde, te montas en el metro y te empieza a subir un regustillo a revenío por todos los lados que es demasiao. ¿Es que la gente no se ducha? Por Dios que compartimos espacio. Ya esta, tu que salías mas o menos bien de casa,la hemos fastidiado. Ya empiezas a ponerte del revés, por el olor a wuebos del de al lado, por los empujones que te dan, porque un grupo de renos salvajes se ha propuesto entrar al vagón y no te dejan salir, porque las escaleras están rotas y los del metros se cachodean y te ponen slogans para que hagas deporte. Total que llegas al trabajo fibrilando y con espumarajos por la boca. Buenos días, te dicen, buenas mierdas, contestas. Madre mía y solo estamos a lunes...

Menuda Semana Santa!!!!

Llega Semana Santa, ¡Que guay¡ Me organizo el curro y trabajo el doble para poder irme a la playa una semana, ¿Sola? Ay que gracia, no hombre, con los niños y mi madre. ¡Que falta me hace descansar, coño! pero mira tu por donde, mi padre me dice, ¡Hija, el coche parece que tiene algo en los frenos, no se, deberías llevarlo al taller! Me quedo con la mosca tras la oreja y decido llevarlo a que le echen un vistazo. estamos a miércoles. llevo mi coche y al dia siguiente me llaman y me dicen, sin anestesia ni nada, que tengo que cambiar los discos y las pastillas de frenos, el guardapolvos y no se cuantas cosas mas. GUARDAPOLVOS. Que coño es eso... Yo todo el dia limpiando la puta casa y mi coche guarda el polvo, en fin, que la reparación cuesta 925 euros y que no tengo el coche hasta el martes. A tomar por saco las vacaciones. El martes recojo el coche y después de chinchar los 925 euros me dicen que me han dejado un regalo en el coche. Oh, que detalle mas bonito. Se me saltan las lagrimas de la emoción. Cuando me meto en el coche y veo el regalo me dan ganas de salir y partirles la cara a todos los del taller, sacar la barra romper todas las lunas y coches allí aparcados. El regalo es una mierda de mochila y un montón de calendarios. Hijos de...
total, que llevo toda la Semana Santa de penitencia, limpiando, fregando y despotricando todo el dia por el puñetero tiempo, por los deberes de los niños (esa es otra historia que ya contare mas adelante) y por mi mierda de coche. Lo único bueno QUE EL MADRID HA GANADO LA COPA DEL REY. Que vida mas perra..

viernes, 22 de abril de 2011

¡Veeeenga!

Desde que me levanto hasta que me acuesto estoy con el dichoso ¡Veeenga! en la boca. Es que no se me cae ¡qué horror! Venga, niñas, arriba... Venga, niñas, a desayunar... Venga, niñas, vestíos... ¡VENGA QUE PERDEMOS EL AUTOCAR...!!!!
Y con mi marido igual, faltaría más: Venga, V, haz las caaamas... Venga, V, que las niñas tienen que estudiar... Venga, que hay que... Bufff
Una vez intenté contar cuántas veces decía Venga a lo largo de un día, pero cuando llegué a las 150 lo dejé por aburrimiento ¡y eso que no era ni la hora de la comida!
Y mira que es rara la palabreja ¿eh? Pues chica, pocas hay que sean ligeramente igual de efectivas a la hora de conseguir algo de actividad. Porque esa es otra ¿qué es lo que pasa, que hay que estar arreando a todo el mundo a todas horas?? Pues parece que si. Al menos en mi casa, si no oyen el Veeeenga, aqui no se mueven ni las manecillas del reloj...
Alguna vez he soñado con lo maravilloso que sería que cada vez que diga ¡Venga! me dieran unos céntimos ¡seguro que ya tenía para dar la vuelta al mundo!!!

Hasta el moño!!!

¿No os lo creíais, verdad? Pues si, aquí tenemos nuestro propio blog para hablar de todo lo que nos de la gana, de lo que no nos da tiempo a destripar cuando nos juntamos y para echarnos todas las risas que podamos.