jueves, 28 de abril de 2011

Las ocas locas

Parece que, por fin, llega el buen tiempo, y me empieza a apetecer hacer un montón de cosas: ir al Rastro, patearme el Madrid de los Austris (vamos, ir por la zona de la Plaza Mayor a tomar unas cañas), pasea por el Retiro durante la Feria del Libro, ir de tienas, hacer alguna excursión...
Ilusa. La última vez que otra de las Majuras Estresadas y yo nos atrevimos a salir por Madrid todo el día con los cuatro críos, fue una pesadilla.
Es que ir con ellos por la calle es como llevar de paseo a un grupo de ocas locas. Tal cual. Porque nuestro hijos tienen un defecto común (debe ser un gen paterno, claro): son completamente incapaces de caminar por la calle en línea recta. Y lo de mirar por donde andan, imposible. Así que van andando en círculos, cruzándose entre ellos y con todo con el que tenga la mala pata de ir en dirección contraria, propiezan... Y eso cuando no empiezan a dispersarse por la acera, y uno se queda atrás, otras se paran a ver algo apasionante que han encontrado en un alcorque, la otra simplemente se cabrea y se larga a su aire... Total, que siempre acabamos igual: una delante, marcando el paso y procurando evitar que se arrojen debajo de un coche cuando hay que cruzar (y al borde de una tortícolis de tanto mirar hacia atrás para comprobar que no falta ninguno) Y la otra cerrando el grupo, controlando que ninguno se vaya demasiado de la formación y se nos pierda. Y, las dos, a dúo: camina, mira por dónde andas, disculpe, perdón, lo siento ¡pero porqué te paras!!!!!!!
Por supuesto, lo de intentar mantener una conversación medianamente coherente es pura utopía... De todas formas, voy a ver si lío a alguna maruja para hacer otro intento ¡que ya tengo claustrofia de tanto centro comercial!

No hay comentarios:

Publicar un comentario