sábado, 23 de abril de 2011

Los pelos como escarpias

Si, así es como los tengo: casi puedo hacer trenzas con ellos. Me refiero a los de las piernas, claro, que los de la cabeza para qué mirarlos, un puro desastre... Se que tengo que depilarme ya de una vez porque en este plan voy a destrozar todas las medias al intentar ponérmelas ¡pero si es que rasco más que mi marido!!! No hago más que acordarme de una amiga, que a poco que se descuidara parecía Macario ¡menos mal que soy medio rubia! O eso me creo yo porque los pelos de las piernas no distinguen colores y son cada vez más negros! La cosa está en intentar sacar tiempo ¿entre lavadora y tendedero, o mientras las fieras meriendan...? Pero es que en ese rato tenía que ponerme a pasar el mocho, que esta semana no viene la asistenta y las pelusas empiezan a parecerse a las hierbas esas del Diablo que salen en las películas del oeste...
Que, por cierto, si tuviéramos que hacer todo lo que se supone que debemos para estar más o menos presentables ¿cuándo podríamos salir del baño...? Para dormir y poco más: ducha, lávate el pelo, mascarilla, acondicionador... más de un cuarto de hora. Luego que si crema hidratante, la anticelulítica, la reafirmante, la de los pies y la de las tetas, se te ha ido otra media hora. Empieza con la cara, la crema, el contorno de ojos, el maquillaje (y eso que ya teng una velocidad endiablada para ponerme todas las capas de colorinchis que necesito para estar algo visible...) Y, por la noche, vuelta a empezar... Un despropósito. Bueno, os dejo que voy a darle un rato a la epilady...

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