He decidido volver a darle a la tecla porque llega una de las épocas preferidas de las Marujas Estresadas: La Navidad. Sí, qué maravillosas semanas tenemos por delante: dejarte medio sueldo comprando comida el doble o el triple de cara de lo habitual para organizar esas fantásticas comidas y cenas de familia en las que no plantas el culo en la silla durante toda la noche, hueles a cordero asado que no hay quien te soporte, no pruebas bocado y tienes que ponerte el sonriplus como si fueras el Jocker de Batman porque ¡es Navidad!!!!
Por supuesto, también vamos a poder disfrutar de uno de nuestros pasatiempos favoritos: ir de compras. A comprar el regalo de los niños que ¡qué casualidad! está agotado en las veintisiete jugueterías que te pateas; a buscar el detallito para la suegra; otro para la cuñada (maldita la gracia de dejarte en ella el poco dinero que te queda...) y algo para el maromo, claro ¿Algo para ti...? Nooooooo, que no llega el presupuesto, a ver si el año que viene...
Y, mejor aún, compartiendo la experiencia con otros cientos de marujas con las mismas ganas que tu de estar ahí. Pisotones sin piedad; empujones por todas partes, que se te quedan los riñones al jerez, perfectos para ponerlos de cenar en nochebuena... Por no hablar de ese calor humano que te rodea, que parece que en vez de en un centro comercial estás en el metro en hora punta, todo abarrotado de gente peleándose por coger lo mismo que tu y aguantando colas kilométricas... ¡que alegría para el cuerpo!!!!!
Pues eso, que realmente empiezo a sentirme como
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